El informe del embajador alemán sobre el Rey y el 23-F

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Se trata de uno de los documentos que mejor ayudan a entender la hiostoria de España: es la nota que el diplmático que era embajador de la RFA en España el 1981 escribió i mandó al Ministerio de Exteriores de su país después de reunirse con Juan Carlos de Borbón el 27 de marzo de ese año para hablar, principalmente, del golpe de Estado del 23-F que había sucedido un mes antes. A pesar de la relevancia de esta fuente histórica, es muy difícil encontrar el documento en las bibliotecas universitarias españolas; imposible al menos en las de Barcelona y en el catálogo colectivo de las universidades de Catalunya. Esta fuente fue publicada en la serie ‘Akten zur Auswärtigen Politik des Bundesrepublik Deutschland’, que edita el Institut für Zeitgeschichte de Múnic por encargo del Ministerio alemán de Asuntos Exteriores, y hay pocas instituciones en España que la adquieren. Aquí va, pues, el documento:

Embajador Lahn, Madrid, al Ministerio de Asuntos Exteriores

Télex nr. 524

Emisión: 27 de marzo de 1981 a las 12.50

Recepción: 27 de marzo de 1981 a las 14.03

Asunto: relaciones hispanoalemanas; aquí: conversación con el Rey Juan Carlos

El Rey Juan Carlos me recibió ayer por la tarde en una conversación a cuatro ojos de una media hora y empezó sus explicaciones con una referencia a la próxima visita de Estado del Presidente federal. Me dijo que tras los sucesos de hace un mes ahora es especialmente importante colaborar más estrechamente y mostrar a todo el mundo que los amigos de España están a su lado. En Europa España no conoce ningún mejor amigo que Alemania.

El Rey empezó entonces a hablar otra vez de los sucesos del 23 de febrero y describió los hechos conocidos desde su punto de vista. No dejó percibir ni repudia ni indignación hacia los actores, sino más bien comprensión, cuando no incluso simpatía. Solamente la posición de Armada, que había estado a su lado durante 17 años, le había decepcionado. Casi en tono disculpador el Rey añadió que los rebeldes sólo habían querido aquello que todos nosotros perseguimos, que es la restauración de disciplina, orden, seguridad y tranquilidad. Habría sido culpa del gobierno bajo Adolfo Suárez, que nunca tuvo una relación con el ejército, no haber tomado en serio los justificados deseos del ejército. Adolfo Suárez, al contrario, había despreciado a los militares y no los había utilizado nunca para una tarea de política de Estado. Él, el Rey, había aconsejado a Suárez a menudo en vano contemporizar con las ideas de los militares, hasta que estos ahora habían actuado de forma autónoma. El Rey añadió que él ahora trataba de influenciar el gobierno y los tribunales militares para que no les sucediesen demasiadas cosas a los golpistas, que al fin y al cabo sólo habían querido lo mejor. Él es de la opinión que se debería olvidar el 23/02 pronto, y está confiado que no habrá ninguna repetición. Sin embargo se debería transferir al ejército, como ha ocurrido ahora bajo Calvo-Sotelo, una función de seguridad, como por ejemplo la lucha del terrorismo en el País Vasco mediante controles más duros en los pasos fronterizos hacia Francia.

El Rey continuó explicando que también se le debería asignar a los militares españoles en los marcos europeo y atlántico una nueva tarea, que sólo se pudiese satisfacer en la OTAN. Él había hablado justamente hoy con el ministro de Asuntos Exteriores sobre los pasos que hacían falta seguir para una entrada en la OTAN. El mismo tema lo va a tratar en pocos días con el ministro de Exteriores americano Haig. Él es de la opinión que la decisión podría estar ya tomada hacia el otoño de este año. Considera perjudicial un debate demasiado largo y demasiado detallado en el Congreso. El tema no puede ser hablado demasiado. También aquí alabó el Rey la mayor resolución del presidente del Gobierno actual Calvo-Sotelo, en contraposición a su predecesor, dubitativo e inseguro.

El Rey apreció además la posición alemana positiva en las negociaciones de ingreso en la CE y apeló a nuestro apoyo en las próximas conversaciones sobre la entrada a la OTAN. Sería de agradecer que pudiésemos influir en la posición negativa del PSOE y le pudiésemos llevar a la moderación. Por otro lado Felipe González parece mostrar también en esta cuestión una posición más inteligente y de hombre de Estado que antes. Para terminar, el Rey me pidió que no sólo transmitiese al Presidente federal, el Canciller y el Ministro de Asuntos Exteriores sus mejores deseos, sino también les asegurase explícitamente su especial amistad.

El lunes, 30/03 el Rey recibirá el antiguo Canciller federal Scheel en una audiencia privada.

Firmado: Lahn

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